

Temprano, por las mañanas, suelo escuchar un programa de radio. A través del mismo me llegan las noticias del día. Hoy, como lo hacen habitualmente, comentaron sobre el programa de Tinelli. Me enteré que el mismo obtuvo 35 puntos de ratting. No tengo idea de cuanta gente implica eso pero imagino que deben varios miles, un montón. Lo más interesante (aunque lamentable) del caso es que ese ratting lo obtuvieron a las 0.30 hrs, es decir, ya en plena madrugada.
No es mi intención discriminar, pero me pregunto si no hay cosas más interesantes que hacer en ese horario..., aunque sea (?) dormir.
La noche resulta propicia para aquietar el espíritu, para estar abierto al llamado de Eros, o para leer, meditar o sencillamente agradecer lo que se tiene. También sirve para rezar o sencillamente meditar.
De ahí que confieso que cuando escucho sobre los 35 puntos obtenidos por ese programa televisivo me doy cuenta qué lejos de uno pueden estar nuestros supuestos semejantes..., ¿Es necesaria tanta aceleración y tanto barullo precisamente a esa sacra hora que nos brinda la noche?
Tal vez sea yo demasiado presumido, o mi pregunta sea medio estúpida, pero no puedo dejar de compartir estas inquietudes.
Como fuere, en lo que a mí respecta, entre verle la cara a Tinelli o a Fort, prefiero acariciar y sentir el ronroneo de mi gato (que no es precisamente alguno de esos "gatos" que aparecen en ese programa). ¿Cuestión de gustos? ¿O cuestión de vida más sana? Me inclino por esto último.