
Al menos debo dedicale unas breves palabras a mis fieles compañeros en los senderos de la existencia. Mis fieles perros.
Sobre el final de su texto denominado "
Cuando el hombre encontró al perro"; Konrad Lorenz refiere lo siguiente sobre su queridísima perra:
"Y cuando me sigue pegada a los talones por silenciosos senderos o a través de los prados, por carreteras polvorientas o a través de la ciudad, con todos los sentidos atentos para no perderme, ella es
todos los perros que han caminado pegados a los talones de su amo, desde el día en que el primer chacal dorado comenzó a hacerlo: ¡una suma incalculable de amor y fidelidad!
Dignas palabras de un sabio conocedor de animales en homenaje hacia aquellos vivientes cuya fidelidad posee la agraciada espontaneidad que carece de límites hacia su amo.