
Toda pretensión de otorgarnos una definición precisa parece sofocar nuestro anhelo de libertad,
y cada vez que decimos "soy libre" no percibimos que nuestra existencia se realiza a través del don, del otorgamiento,
Estamos de camino, nos proyectamos más noblemente cuando somos capaces de parir obras; un hijo, un texto o, sencillamente, el dulce resplandor que suscita una mirada cómplice de afecto.