En tiempos de una expansión demográfica sin precedentes, donde nuestro planeta cada día parece quedarnos "más chico", donde muchas criaturas nacen en contextos sociales de extrema pobreza, donde el corrimiento de los "roles paternos" genera inusitados desafíos, las palabras de Nietzsche en Así habló Zaratustra me resultan sumamente actuales. El hijo es ciertamente una manifestación de la naturaleza, pero también un proyecto humano, un desafío de nuestras capacidades creadoras que, al igual que una obra de arte, merece ser cuidado.
"Tu eres joven y deseas para ti hijos y matrimonio. Pero yo te pregunto ¿eres un hombre al que le sea lícito desear para sí un hijo?
¿Eres tú el victorioso, el dominador de tí mismo, el soberano de los sentidos, el señor de las virtudes? Así te pregunto.
¿O hablan en tu deseo el animal y la necesidad? ¿O la soledad? ¿O la insatisfacción contigo mismo?
Yo quiero que tu victoria y tu libertad anhelen un hijo. Monumentos vivientes debes erigir a tu victoria y a tu liberación.
Por encima de ti debes construir. Pero antes tienes que estar construido tú mismo, rectangular de cuerpo y alma.
(...) Un cuerpo más elevado debes crear, un primer movimiento, una rueda que gire por sí misma, -un creador debes tu crear.