
Jacques Derrida (1930-2004)
No exagero si afirmo que fue el "padre" del "deconstruccionismo". Sus obra pasaron diversos períodos, desde su hincapié puesto en el lenguaje, pasando por el problema del "otro" (que no deja de ser sumamente actual), la amistad, la muerte, la cuestión religiosa, la comunidad, el don, la hospitalidad. Un pensador de lectura difícil (a mi criterio tan difícil que muchos lo simplifican o directamente no lo leen). Indiscutible para entender nuestros tiempos. En lo personal me sirvió mucho para visualizar la obra de Martin Heidegger desde otra mirada, desde una mirada crítica aunque no ácida, lo cual me permitió hallar sendas inexploradas en el pensador alemán.
Dejo un comentario (sumamente sugestivo) de Mónica Cragnolini (posiblemente la filósofa argentina que más sabe sobre Derrida):
"Existe una tendencia en el pensamiento occidental a conjurar los fantasmas, es decir, retornarlos a sus tumbas, para que estén muertos y bien muertos. Frente a esto, Derrida llama a una convivencia armoniosa y amorosa cono los fantasmas (con los muertos-vivos). En Espectros de Marx señala que: "Hay que amar a los espectros", y es que todos, en tanto estamos "entre" la vida y la muerte, tenemos una condición fantasmática."