miércoles, 27 de enero de 2010

Gente sucia...




Apenas llegamos a la playa encontramos un montón de desperdicios de toda índole...
Como queremos el sitio, amamos las playas y tratamos de cuidarlas, tuvimos que juntar los desperdicios personalmente.
Hay gente SUCIA: tienen el tacho para tirar los desperdicios a pocos metros y, sin embargo, prefieren tirar basura por ahí: restos de comida, pañales, botellas, papeles de cigarrillos, diarios, etc.
¿Por qué a determinadas personas le cuesta tanto ser limpio? ¿Será que en realidad no quieren a los lugares donde veranean? ¿Estarán resentidos por algo en particular?
¿Hasta cuándo hay que aguantar a la gente "sucia"...?
PD: disculpen; las fotos salieron medio torcidas.

Realidades...



"Lo que sueña un hombre casi nunca se cumple."


Ludwig Wittgenstein.


¿Por qué...? ¿Será cierto?
¿Es un problema del hombre o de la realidad?
¿Es un problema?

Yo puedo...



Aprovecho este "break" vacacional para leer textos que (en principio) no tienen que ver con mis proyectos de investigación.
De este modo, descubrí esta cita del filosofo Giorgio Agamben que me parece sumamente sugestiva y entusiasta:
"A todo hombre le llega el momento en que debe pronunciar este "yo puedo" que no se refiere a ninguna certeza ni a ninguna capacidad específica, y que sin embargo lo empeña y lo pone completamente en juego. Este "yo puedo" más allá de toda facultad y de todo saber hacer , esta afirmación que no significa nada, pone al sujeto inmediatamente frente a la experiencia quizá más exigente -y sin embargo ineludible- con que le es dado medirse: la experiencia de la potencia."
"La potencia del pensamiento", Giorgio Agamben.

Algunas frases sobre el ecofeminismo...


Ecofeminismo; confluencia de lo femenino y la ecología, o mejor dicho; la naturaleza vislumbrada desde la perspectiva de la mujer.
A modo introductorio cito algunas frases de Ivon Gebara, monja brasilera que ha escrito sobre este interesantísimo movimiento. Por cierto, casi desconocido en nuestro país.
"El término ecofeminismo comenzó a ser usado en Francia al final de los años setenta y de allí se extendió a otros países de Europa, América y Africa. Fue introducido por la socióloga feminista Françoise D´Eaubonne, con la finalidad de mostrar la alianza de la lucha hacia el cambio de relaciones entre hombres y mujeres con la transformación de nuestras relaciones con el ecosistema."
"El ecofeminismo como pensamiento y movimiento social refiere básicamente a la conexión ideológica entre la explotación de la naturaleza y la explotación de las mujeres dentro del sistema jerárquico-patriarcal."
"No queremos hablar de un Dios diferente, sino de una patria común, de la Tierra, madre patria de todos los vivientes, a partir de la cual la multiplicidad irrumpe, la combinación de colores y sonidos se vuelve arte y el corazón humano alcanza la capacidad de vibrar al rítmo del universo."
Obviamente que Ivon Gebara no es la única expresión intelectual dentro de este movimiento. El mismo es bastante vasto y complejo. Su principal atractivo consiste en vincular la tierra (nuestro planeta) y lo femenino. Se trata de un proyecto que apuesta hacia modo distinto de relacionarnos con la naturaleza, teniendo en consideración que el cuerpo de la mujer está esencialmente relacionada con ella.

viernes, 22 de enero de 2010

"La lucha por la vida..."



Voy al correo, tengo que hacer un trámite que requiere una relativa urgencia. Saco el correspondiente numerito y espero. Entra un hombre de indefinida edad y le pregunta a uno de los empleados: ¿qué hacés Pancho? El empleado (Pancho) responde: "aquí andamos en la lucha, como siempre..."
Acompaño a mi mujer al verdurero, atrás mío oigo a dos señoras del barrio que están hablando entre ellas; "y sí, esa chica se equivocó, tendría que haber esperado un poco más y no irse a vivir tan pronto con el candidato ese..., para colmo gastó todos esos ahorros...". (...) "Qué se la va a hacer", contesta la interlocutora, "es la lucha, la lucha por la vida."
Personalmente aborrezco algunas de estas frases tan remanidas.
"La lucha por la vida", esa inconsciente vulgarización de cierto "darwinismo social" que está arraigado en algunos juegos del lenguaje "popular".
Nunca me gustó decir que "lucho por la vida", prefiero en cambio remitirme a una perspectiva más nietzscheana (¿neovitalista, tal vez?) que afirma que "la vida lucha por mí", que la vida, en cierto modo, litigia por cada uno de nosotros.
¿Cuestiones semánticas? ¿Mero divague del lenguaje? Cada uno es libre de creerlo.
Pero prefiero pensar que se trata de una cuestión actitudinal que repercute en nuestros propios proyectos.
Se trata, en rigor, de una cuestión de respeto. Respeto hacia la existencia que nos fue donada por la vida misma.
Por eso, la vida no requiere que "luchemos" por ella. Dejemos de lado la arrogancia y retomemos su milenario
ritual; cuidémosla, recreémosla y, con nuestros actos, dejémosnos guiar por su expansiva e impredecible obra.

martes, 19 de enero de 2010

El difícil arte de criar...!



Me cuesta imaginar cómo habrán sido esas familias numerosas (y de clase media) de hace 40 o 50 años. Muchos hijos..., un padre más bien distante, una madre abocada a sus minuciosos cuidados.
Hoy las cosas han cambiado, los roles han devenido en función de las actuales exigencias. Las madres (a parte de ser madres) se dan cuenta que son personas y, por ende, buscan su propia autorrealización: trabajan, se especializan y también poseen otras dedicaciones.
Los padres, nos hemos vuelto (cuando podemos, queremos...) más hogareños. Ya no resulta vergonzoso cambiar pañales. (!) O intentar ensayar ese diálogo, siempre impredecible, casi "salvaje" con los más pequeños.
Algo está cambiando..., sí: pero las exigencias, el desafío es el mismo. O, tal vez, mayor. Nos damos cuenta de nuestra gran responsabilidad. Nos percatamos de que a través de nuestro lenguaje, y por medio de nuestros gestos y actos, generamos un mundo. Ese mundo es la herramienta, el prisma, por el cuál ven nuestros hijos la realidad. Una realidad múltiple, desafiante, llena de aventuras. Una realidad que, a nosotros padres en este globalizado mundo, nos colma de impredecibles y nuevos modos de educar. Una crianza y educación que nos torna más responsablemente humanos.

sábado, 16 de enero de 2010

¿Quo vadis?

No necesitamos reprimirnos,
sino desarrollar nuestra propia mismidad.

"We need not repress ourselves; we need to develop our Self." (Arne Naess)